Búsquedas de 16 palabras
"What’s better for a family with kids and a dog, Bryce Parks or Arches National Park?"
Esta es una de las búsquedas ofrecidas como ejemplo de las capacidades del nuevo Google SGE, para subrayar el hecho de que Google podrá, por fin, preguntas que “nunca pensaste que Google podría responder” (dicho tal cual por Google).
Obviamente, a día de hoy este tipo de búsquedas no son habituales en Google. Primero, como bien señala Google, porque no piensas que te vaya a dar una respuesta adecuada a tu problema, sino una más general; segundo, porque nuestro hábito de usuarios es emplear consultas más cortas. Como usuarios, nos adaptamos a las limitaciones del producto para acabar logrando lo que queremos.
Hoy en día, la familia del ejemplo, buscaría probablemente “bryce parks vs arches national kids" y como mucho añadiría los modificadores “kids” o “dogs”, y luego escanearía los resultados, especialmente las reseñas de otros usuarios, hasta encontrar opiniones de otras familias con niños pequeños y un perro.
Ciertamente el nuevo método que propone Google parece mejor y más rápido (si de verdad da respuestas correctas y no alucina). Pero es una solución a un problema del que nadie se había quejado.
Antes de que alguien me recuerde la cita de Henry Ford (“si hubiera preguntado a mis clientes, me habrían pedido un caballo más rápido”), cuidado: Henry Ford no era el dominador de ningún mercado antes de arrasar con el Ford T. No se arriesgaba a perder una clientela previa, porque no tenía clientes. Era una startup, no un juggernaut como lo es hoy Google.
Un antecedente a tener en cuenta lo tenemos en el curioso caso de los dispositivos tipo Amazon Echo / Google Home, etc. y las búsquedas de voz. Hace unos 6 años, se anunciaba una disrupción para el mundo de los buscadores de magnitud parecida a la que muchos predicen con Bing Chat y Google SGE.
Se decía que la forma de hacer búsquedas cambiaría (más largas, más “personales” y más difíciles de optimizar por los profesionales de SEO) y que los resultados también cambiarían (el usuario se contentaría con el primer resultado que le diese su asistente). Lo sé, porque yo también me dejé llevar más de la cuenta por esa corriente. Ya lo sabéis, pero por si acaso lo aclaro: no ocurrió.
En 2017-2018 incluso se repetía como dogma en medios especializados y generalistas que “para 2020 el 50% de las búsquedas serían de voz”, citando un supuesto estudio de ComScore que, en realidad, como luego se supo, no existía (otro día hablaremos más de las estadísticas inventadas).
Con esto no quiero decir ni mucho menos que Google SGE esté abocado al fracaso, de hecho creo lo contrario, que a medio plazo es inevitable su adopción al menos parcial por un buen porcentaje de usuarios, pero podría ocurrir que no triunfe en todos los casos o tipos de búsqueda que se están dando por ahora como ejemplo.
En la misma línea, existe ya una crítica a la aceptación casi religiosa de que “todo” tendrá una interfaz de chat en el futuro. Hay productos, y aquí ya no estoy pensando únicamente en el buscador, donde el chat quizá no mejore lo presente, sino que añada fricción (y todo esto sin tener en cuenta la latencia que por ahora tiene generar la respuesta con un LLM tipo GPT-3.5 o GPT-4). Dado que el chat te plantea infinitas posibilidades, pero hay procesos en los usuarios prefieren la claridad y sencillez de poder elegir entre unas pocas opciones, o al menos "pistas", para ir avanzando.
Por eso me ha gustado mucho una nueva funcionalidad de Perplexity, llamada CoPilot, e impulsada también con GPT-4. Es un asistente de búsqueda que, por ejemplo para búsquedas de producto, te va guiando hasta llegar a unas pocas opciones de producto que son las más apropiadas para lo que buscas.
Tan fácil como marcar un par de filtros en el menú de un ecommerce, pero en este caso desde la home de un buscador y con generación de texto para resumir los pros y contras.